Verónica Domínguez García
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Resumen

Si efectivamente, has estado comprometido con tu llamado a servir en el ministerio juvenil, una tarea esencial es evaluar lo que hasta ahora has venido realizando, en todos los aspectos de este ministerio y los frutos que has alcanzado.

Contenido

Estamos ya llegando al termino de un año más, celebrando además el Adviento y el Nacimiento de Jesucristo. No podemos dejar de aprovechar estos momentos para reflexionar en torno a las metas y a los propósitos que nos hemos trazado y cuales de ellos hemos logrado alcanzar.

Si efectivamente, has estado comprometido con tu llamado a servir en el ministerio juvenil, una tarea esencial es evaluar lo que hasta ahora has venido realizando, en todos los aspectos de este ministerio y los frutos que has alcanzado.

Evalúa entre el grupo. Una primer tarea es realizar una encuesta entre los mismos jóvenes para conocer lo que ellos opinan. En ocasiones los líderes, maestros o guías de jóvenes podemos pensar que lo que les ofrecemos es lo que mejor responde a sus propias expectativas y necesidades, cuando en realidad puede no ser así. Si los tomamos en cuenta, no solo podremos hacer una evaluación más real de las condiciones del grupo de jóvenes, sino que además los haremos participes de esta tarea y de los planes que se desarrollen en el futuro.

Evalúa cada área: espiritual, social, emocional, intelectual, etc. esto ayudará a mantener un balance entre las actividades, temas de estudio, consejería, etc. que planees llevar a cabo, junto con el grupo de jóvenes. Si pensamos que solamente basta tener un ambiente agradable en el grupo (social) y no ponemos atención en la enseñanza y en los métodos para comunicar la Palabra de Dios a los jóvenes (espiritual), después pueden surgir problemas. O al contrario, si no tenemos actividades sociales o recreativas que los animen a conocerse y a divertirse juntos, podemos hacerles perder la oportunidad de que se identifiquen como un cuerpo en Cristo, que debe estar unido, compartiendo amistad y apoyándose mutuamente. Aunque lo hayan escuchado en algún estudio bíblico, no lo aprenderán si no lo experimentan. Por eso es importante evaluar estos aspectos y poner especial atención a aquellos que, por alguna razón, hemos descuidado.

Evalúa al líder, es decir, ¿cómo te encuentras tú? ¿qué áreas de tu propia vida crees que necesitan ayuda? Un buen líder procura estar siempre aprendiendo y capacitándose para seguir sirviendo en el ministerio. Busca cursos o asiste a conferencias de capacitación, reúnete con otros líderes y compartan experiencias de su trabajo con los jóvenes. Sobre todo, mantén una estrecha relación con Jesucristo, Él es el Maestro por excelencia y tu mejor consejero. Por otro lado, aparta también tiempo para ti, tu familia, tus amigos. Esta es un área que muy fácilmente descuidamos muchos de los que servimos en el ministerio.

Evalúa los logros. No te olvides de reconocer las metas o frutos que han logrado y den gracias a Dios por ello, incluso podrían realizar una celebración de fin de año y ofrecer un pequeño obsequio por algún fruto alcanzado por cada joven o por el grupo entero. Por ejemplo, si como grupo lograron estrechar más sus relaciones o, si cada joven, creció o mejoró significativamente en algún aspecto.

Si dedicas este fin de año a una evaluación, muy seguramente tendrán la posibilidad, tanto tú como líder, como cada uno de los jóvenes de corregir posibles errores y enfrentar nuevos retos o desafíos.