Regil Medina
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Resumen

En algún momento de la vida de cada uno de nosotros nos hemos hecho la siguiente propuesta: Comenzar de nuevo. Podemos tomar la decisión de corregir el camino gracias a la promesa de restauración de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

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En algún momento de la vida de cada uno de nosotros nos hemos hecho la siguiente propuesta: Comenzar de nuevo. Son pensamientos no materializados que nos llegan como ciertas lluvias de corta duración, de tiempo en tiempo. Llegamos incluso a ser más agudos o profundos al plantearnos aunque sea en nuestras mentes el corregir algunos aspectos que deseamos que sean mejores de lo que han sido.

El cúmulo de experiencias vividas nos hace entender que hemos perdido mucho tiempo en cosas que no han valido la pena, y nos sorprendemos del tiempo que hemos perdido y que nos ha dejado huellas no sólo físicas, las mismas están grabadas en el mismo centro de nuestra alma.

Algunos han deseado irse al pasado para rebobinar la cinta de sus vidas y empezar la vida de nuevo en un momento o período determinado. El problema es que no podemos rebobinar la cinta. Ha quedado atrás, y no volverá de nuevo. Sin embargo, podemos hacer algunos ajustes, y tomar la decisión con la ayuda de Dios, de proponernos un nuevo comienzo. Vivir diferente. Vivir con propósito, conforme a la voluntad de Dios.

No importa las veces que estropeamos las cosas, no importan nuestros antecedentes, el pasado o los fracasos. Hay una buena noticia: ¡Podemos comenzar de nuevo!

Como dice el apóstol Pablo en Filipenses 3:13-14: "...olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llmamiento de Dios en Cristo Jesús."

¿Qué arreglos debemos hacer a nuestras vidas para no fallar en nuestra decisión? Debemos aprender a deshacernos del miedo al qué dirá o pensará el otro. Tú y yo debemos decidir caminar dentro del plan de Dios para nosotros y desarrollar el potencial que todos tenemos por Su gracia, y que tan difícil se nos hace explotar sanamente.

Reconozco que la presión de los demás es fuerte, pero vencer el miedo a la desaprobación es una clase que todos debemos tomar en la escuela de la vida. No importando si somos adultos o tan sólo unos adolescentes. La calificación que saquemos nos marcará, determinando el éxito de todos nuestros proyectos.

Sólo aquellos que conozcamos el sueño de Dios, en Cristo, para nuestras vidas, el porqué estamos en la tierra y la misericordia y restauración que Jesucristo nos ofrece en su gracia, podremos levantarnos de nuestras caídas, y comenzar de nuevo.