Julio Cesar Cruz Ocaña
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Resumen

Debemos expresar nuestra gratitud al Señor por cuidar de nosotros y suplir nuestras necesidades más profundas.

Contenido

Oh SEÑOR, ¿qué es el hombre para que Tú lo tengas en cuenta, o el hijo del hombre para que pienses en él? (Salmo 144:3)

Recuerdo la primera vez que llegué a una iglesia cristiana. Yo aseguraba que no necesitaba de una nueva religión, ya que tenía la mía, pero los problemas en casa ya me estaban agobiando: mi papá alcohólico, mi mamá neurótica, las chicas que no me hacían caso, etc., etc. Al llegar a la iglesia, sentí algo diferente de inmediato. Alguien me dijo que esa era la presencia de Dios, así que le dije: "Señor, si es verdad que me cuidas ayúdame con mis papás". Al regresar esa noche mi mamá me pidió hablar conmigo, y me pidió perdón por todas las veces que me había pegado frustrada por la situación con mi papá. Ese día comencé a llorar muchísimo, ya que me prometió nunca más pegarme o a mis hermanitos y estaba decidida a cambiar y buscar más de Dios. Esa misma noche terminé dando gracias a Dios, porque descubrí que Él me cuidaba y pensaba en mí. Le hice la misma pregunta del salmista: ¡Señor! ¿Quién soy yo para que pienses en mis necesidades?

Muchas veces pasamos por alto el gran amor de Dios por nosotros. No nos damos cuenta que Él está vigilándonos, viéndonos, cuidándonos, pensando siempre en nosotros y planeando cosas maravillosas para nuestras vidas. Conoce cada uno de tus pensamientos y movimientos, tiene gran cuidado de las cosas que tienes que enfrentar. ¡Sí! el Supremo Rey está siempre pensando en ti. A los ojos de Dios tú eres hermoso y muy valioso, así que vive feliz y confiado, Él cuida de ti.