Raúl Horacio Casco
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Resumen

Efesios 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”, imitemos a Dios en todo, en nuestra manera de hablar, de vivir, de decidir. Debes ser un imitador de Dios y no de los hombres.

Contenido

1 Corintios 11:1, Efesios 5:1 Imitadores de Cristo

Toda persona tiene alguien a quien admira o imita en su vida, al menos eso han declarado muchos escritores y psicólogos diciendo que cada persona es formada de acuerdo al modelo de alguien a quien imita. Generalmente los modelos son los padres. Un niño normal con un padre normal, tiende a imitarlo en todo, en lo bueno y en lo malo, generalmente a eso se le llama herencia. Es muy común que los hijos imiten a sus padres en todo, hasta en sus gestos, su tono de voz, sus modas, sus costumbres y hasta en sus comidas favoritas.

Muchas veces también los imitamos en cómo resolver los problemas, porque es como aprendimos. Lo imitamos hasta inconscientemente. Son el modelo con el cual nos criamos, y hasta en algunos casos el único referente que tenemos. Decimos mi Padre hace así, haría esto o lo otro

Hasta que a nuestras vidas llega Dios, el mejor ejemplo a seguir, un Dios de amor que corrige nuestra vida para que nos vaya mejor, nos da muchos ejemplos de cómo resolver problemas, de cómo hablar, como sobrellevar las situaciones más difíciles…pero…¿realmente lo tomamos como ejemplo, imitamos sus enseñanzas?

Después de haber reaccionado como aprendí durante casi 20 años, yo acepté a Cristo como mi Salvador a esa edad más o menos, después de recibir un único ejemplo tanto tiempo, todavía cuesta ser un imitador de Cristo sin querer ser como aprendí primero, si yo sabía resolver problemas, yo sabía qué hacer ante situaciones difíciles, pero todo argumento se termina cuando el apóstol Pablo nos anima a dejar de lado toda experiencia previa y nos dice lo siguiente en Efesios 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”, imitemos a Dios en todo, en nuestra manera de hablar, de vivir, de decidir… un comentario bastante interesante dice que:

No somos "hijos amados" de Dios si no somos imitadores de Dios. La palabra "hijos" se emplea muchas veces en el Nuevo Testamento para dar énfasis a alguna cualidad de carácter ("hijos de luz", "hijos de paz", "hijo de consolación", "hijos de trueno", etc.), y para denotar la imitación. Jesús dijo que los judíos no eran hijos de Abraham, porque no hacían las obras de Abraham (Juan 8:39). Al contrario, dijo que su padre era Satanás (v. 44), porque hacían las obras de él (lo imitaban).

Nuestro mejor ejemplo es Dios, nuestra vida debe ser un reflejo de su amor, nuestras decisiones deben estar basadas en lo que el haría y en lo que él quiere, la experiencia previa sirve, pero muchas veces no es lo mejor que recibimos, el ser imitador de Dios conlleva acciones, no solo palabras, 1era Juan 2:3-6, amén.