A Propósito de Propósitos

Entre fiestas, tamales, pavo, ponche, doce uvas, el tradicional recalentado y algunos o muchos kilos de mĆ”s, iniciamos este nuevo aƱo lleno de expectativas, propósitos, sueƱos y con la gran esperanza de que ā€œahora sĆ­ es el buenoā€, ā€œahora si voy a cambiarā€, ā€œeste tiene que ser diferenteā€ y otras frases tĆ­picas que sólo se quedan en eso, lo ā€œtĆ­picoā€ porque entre mĆ”s se gritan al viento, menos se cumplen.\n\nEsto empieza desde que con una prisa incontrolable, corremos sin saber a dónde vamos, gastando dinero y guardando nuestras mejores sonrisas y saludos para darle la bienvenida a este desconocido amigo, llamado ā€œaƱo nuevoā€. Con un poco de ingratitud, dejamos a un lado lo vivido en el aƱo viejo y pensamos ingenuamente, pero con mucha conciencia, que a partir del primero de enero, todo serĆ” bueno y mejor que antes. E impulsados por esas ideas, le deseamos grande cosas, milagros extraordinarios en sus vidas a cuanta gente pasa en nuestro camino. Eso no significa que tenga algo de malo o que desear un futuro próspero sea una locura, al contrario, todo anhelo de querer el bien para los demĆ”s es el mejor regalo que podemos ofrecer. Pero Āæes posible que se inicie una nueva vida, por el solo hecho de que el calendario marca el mes de enero? o Āæpor haber cambiado nuestra casa, automóvil, ropa o nĆŗmero de celular? o Āæpor hacer una lista interminable de propuestas y planes, huecos y nada concretos?\n\nEl Ć©xito es la consecuencia de una gran determinación acompaƱada de mucha acción. Si falla algo de eso, ya no habrĆ” resultados. No se trata de dar un giro de 360° a nuestra existencia como por arte de magia, sino de dar pasos pequeƱos continuamente, haciendo el ritual de ā€œdĆ­a nuevoā€ cada vez que nos levantamos. En renovarse estĆ” la clave, pero Āæpor quĆ© esperar una fecha como la pasada, para realizar esos ajustes en nuestra vida, cuando podemos empezar a hacerlo cada vez que lo creamos conveniente?\n\nSiempre hay que tener una respuesta de cambio ante todas las situaciones de la vida. ĀæUsarĆ­as trajes o peinados de treinta aƱos atrĆ”s?. No. Nos verĆ­amos ridĆ­culos. AsĆ­ como el mundo gira sin dormir, y los cambios se realizan cada vez que son necesarios, debemos de tomar ciertas actitudes que avalen realmente nuestro gran desarrollo como seres humanos. No en una fecha concreta o de forma teórica en una hoja de papel, sino activamente el resto de nuestros dĆ­as. \n\nPara poder ser hombres ordinarios con una vida extraordinaria, necesitamos ir tomando conciencia de ciertas cualidades que son catapulta segura a nuestro Ć©xito futuro. Cualidades que distinguen a los grandes hombres que dejan una huella imborrable y a los comunes que pasan como hoja al viento.\n\n\nNecesitamos:\n\nDecisión: Por que toda gran obra ha empezado con un sueƱo y la actitud por conquistarlo. Como dirĆ­a Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto y Premio Nóbel ā€œPrimero tenemos que entender que no puede haber vida sin riesgo; y cuando nuestro centro es fuerte, todo lo demĆ”s es secundario, incluso los riesgosā€. Tenemos primero que nada, que aceptar el reto de ser diferentes, de tener por lo menos la decisión de siempre ir mĆ”s allĆ” de nuestros propios lĆ­mites y de conquistar lugares que nadie ha conquistado. \n\nResponsabilidad: No hay mayor dirigente de nuestra vida, que nosotros mismos. Somos los actores principales y por ende, hay que tomar con valentĆ­a, fortaleza y compromiso las consecuencias de nuestros actos. No podemos engaƱarnos pensando que alguien mĆ”s trabajarĆ” o cambiarĆ” por nosotros. AsĆ­ como tenemos el carĆ”cter para hacer propósitos, tengamos la responsabilidad de cumplirlos, sin afectar a nadie, y de la forma mĆ”s eficaz posible.\n\nTrabajo: Hay que romper todas las puertas que creemos que estĆ”n cerradas. 1% de inspiración y 99% de transpiración. Sin acción no hay resultados, sin resultados no hay cambio, sin cambio no hay esperanza en que el mundo puede ser diferente. Actuemos con todo el entusiasmo, la energĆ­a y la fuerza de voluntad posible. Trabajemos y pongamos en marcha todas las cualidades que nos otorgaron, no se pueden quedar dormidas, ahĆ­ no sirven de nada. En lugar de sentarnos a ver cómo ā€œse parten la caraā€ los demĆ”s por sobrevivir, pongĆ”monos de pie y seamos parte activa y presencial de lo que vive el mundo. Agentes de cambio que sean luchadores incansables, que ACTUƉN y no prometan, es lo que pide Dios y necesita el mundo.\n\nSi estas caracterĆ­sticas o motivadores de cambio los hacemos vida de nuestra vida, junto con una esperanza puesta en Dios, muy probablemente transformaremos esas propuestas de aƱo nuevo, en palpables realidades y nuestro destino de ser ā€œmarionetasā€ se tornarĆ” a ser arquitectos de la historia: Nuestra historia.\n\nOjalĆ” que no nos pase como aquel hombre, al darse cuenta que los propósitos que habĆ­a hecho en 1972, eran los mismos que en 1982, 1992 y en el 2002, simplemente les llamaba de forma diferente y cumplĆ­a un 5% de ellos.\n\nSepamos visualizar grandes sueƱos, por mĆ”s ilógicos que estos parezcan; tengamos metas que definan claramente lo que queremos, no ā€œintentemosā€ lograrlas en un futuro, pongamos la ā€œprimera piedraā€ de cada proyecto, dĆ­a con dĆ­a. Nunca nunca nunca (tres veces y si se puede mĆ”s) dejemos de luchar. Perseveremos hasta morir en la raya. Sólo asĆ­ podremos estar orgullosos de nuestro majestuoso castillo de realizaciones, al final de este gran aƱo.'
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